La Montañeta se alza sobre el margen derecho del barranco de El Pagador, justo en el lugar donde nace este curso de agua. Desde su cima, el yacimiento funciona como un auténtico mirador natural, ofreciendo una amplia visibilidad sobre el cauce y las vertientes del barranco, los valles y llanuras de Guía de Gran Canaria, la costa de Bañaderos y Lairaga, así como importantes rutas históricas que conducen a otros enclaves arqueológicos de gran relevancia, como el Tagóror del Gallego y el Cenobio de Valerón. Incluso es posible divisar gran parte de la línea costera septentrional de la isla hasta alcanzar la zona de La Isleta.
Asimismo, elementos singulares como los pozuelos rituales y determinadas estructuras con disposición similar a un anfiteatro aportan información fundamental sobre la cosmovisión y las prácticas ceremoniales de los antiguos habitantes de Gran Canaria. Todo ello convierte a La Montañeta no solo en un asentamiento aborigen, sino en un eje clave para comprender la historia arqueológica y cultural de las Islas Canarias.
Religión, Oráculos y Asambleas
La Montañeta era también un centro de inmenso poder espiritual y político para la comunidad montaraz.
- Prácticas Agoreras: Se descubrió una impresionante cueva con un piso superior que alberga un pavimento de tosca con pozuelos circulares labrados a su alrededor. Este hallazgo excepcional funcionaba como un oráculo donde los aborígenes realizaban prácticas de adivinación y agüeros durante la prehistoria.
- La Cueva Santuario: Una enorme cueva excavada servía simultáneamente como granero, lugar del sabor (asamblea política o tagoror) y santuario litúrgico.
- Ofrendas a la Divinidad: En el centro de esta gran cueva se localizó una mesa-altar de tosca con pozos unidos por canalones. Estos rebosaderos permitían dar salida a los líquidos que los indígenas depositaban como ofrenda y sacrificio a su dios Alcorac.
- Culto a la fertilidad: La aparición de notables «betilos» labrados en piedra con forma de huso o falo demuestran que los antiguos pobladores de este asentamiento también practicaban cultos fálicos.
